Cuando empecé a investigar sobre esta obra de Benjamín Palencia que se expone en el Museo Reina Sofía me dí cuenta de que no había a penas información sobre ella. Ni análisis, ni interpretaciones, ni siquiera un contexto. Me gusta pensar que es como un dibujo oculto del artista, como esa excepción que se salía de su línea general de pinturas y como aquella obra de la que nadie habla ni conoce.
La masturbación femenina, como la obra de Benjamín, ha estado oculta durante mucho tiempo. Censura, secretismo, prejuicios, tabús y un manto de pudor han invisibilizado hasta hoy algo tan bonito como el placer. Sin embargo, gracias a la popularización de juguetes sexuales como el satisfyer, ahora toda esa oscuridad sale a la luz, abriendo la puerta a muchas mujeres a investigar con su propia sexualidad y deseo.
Esto es lo que quise transmitir con mi reinterpretación de este maravilloso dibujo.